Cope Zaragoza
El Masters de Augusta es el primero y el más famoso de los cuatro grandes del Golf. Cada año el Augusta National se viste de gala para acoger a los mejores golfistas del mundo y a miles de aficionados. Todos ellos, sin distinción, deben cumplir con el estricto código de las instalaciones: Está prohibido correr, no se puede llevar la visera de la gorra hacia atrás ni usar el teléfono móvil. De hecho, la seguridad del torneo retira todos los aparatos electrónicos a la entrada al recinto. Y todos deben cumplir esa regla. Si no que se lo digan al legendario Mark Calcavecchia, ganador del Open Británico en 1989 y que ha participado en 18 ocasiones en el Masters de Augusta. Le pillaron hablando por el móvil y fue expulsado del club, donde se encontraba como invitado de honor. Solo se puede hablar por teléfono en las cabinas de los hoyos 6 y 18. La política es tajante y Calcavecchia puede dar fe de ello. Y es que en Augusta se muestran muy orgullosos de ser el único torneo en el que no puede verse a decenas de aficionados grabando todo con sus teléfonos. El objetivo es mantener la pureza de un torneo que ahora está persiguiendo las gafas de sol inteligentes que graban. “No tengo nada negativo que decir sobre el Augusta National Golf Club ni sobre el Masters, así que creo que deberíamos colgar ahora mismo”, dijo Calcavecchia a Golfweek, preguntado sobre el incidente.
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