El Colombiano
El Gobierno nacional no deja de sorprender con nombramientos que generan múltiples cuestionamientos. En medio del escándalo por los llamados “archivos de Calarcá”, el nombre de Wilmar de Jesús Mejía no solo no salió debilitado, sino que terminó fortalecido. Fue designado como nuevo director de la UIAF, la entidad encargada de rastrear el lavado de activos y la financiación del terrorismo en el país. La decisión llamó la atención porque la salida de Mejía de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) se interpretó inicialmente como una consecuencia directa de las investigaciones en su contra. Sin embargo, el Gobierno terminó respaldándolo con uno de los cargos más sensibles en materia de inteligencia financiera. Mejía es investigado por la Procuraduría por su presunta relación con información hallada en los dispositivos de alias “Calarcá”, jefe de una de las disidencias más grandes de las Farc. De acuerdo con las pesquisas, habría compartido información confidencial con esa organización ilegal, algo que él ha negado reiteradamente, asegurando que se trata de un montaje. El caso tomó relevancia nacional tras la revelación de documentos, chats, fotografías y cartas encontrados en computadores y celulares incautados a “Calarcá” en 2024, durante un retén militar en Antioquia. Según esos archivos, divulgados por Noticias Caracol, Mejía, también conocido con el alias de “El Chulo”, habría filtrado información sobre oficiales de inteligencia de la Policía y el Ejército. Las dudas sobre su papel se intensificaron luego de que la fiscal general, Luz Adriana Camargo, confirmara la veracidad y gravedad del contenido de los dispositivos incautados. En paralelo, las conversaciones recuperadas de celulares y memorias USB apuntarían a reuniones entre Mejía y miembros de las disidencias, en las que, al parecer, se habría entregado información clasificada. Por estos hechos, la Procuraduría le impuso una suspensión provisional de tres meses. Tras ese periodo, Mejía presentó su renuncia a la DNI el pasado 31 de marzo de 2026. El escándalo también salpicó a la cúpula de la entidad. Para entonces, el director de la DNI era Jorge Lemus, quien fue posteriormente movido a la UIAF en medio de cuestionamientos, aunque esta misma semana el Gobierno le solicitó la renuncia. Más allá de las investigaciones, el perfil de Mejía también ha generado debate. Es licenciado en educación física y llegó a ocupar uno de los cargos más estratégicos del sistema de inteligencia. Su ascenso, más que a una trayectoria técnica, ha sido atribuido a sus relaciones políticas. Según él mismo ha contado, conoció al hoy presidente Gustavo Petro en 2002, cuando era representante estudiantil. Ese acercamiento habría sido clave para su posterior designación como delegado presidencial en el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia y, más adelante, para su llegada a la DNI. El ahora director de la UIAF ha defendido su trayectoria asegurando que en el campo de la inteligencia no se exige una formación académica específica, sino habilidades para obtener información y operar en terreno.
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