ABC
Es bien sabido que pronosticar en el golf es toda una lotería. Hay multitud de factores que influyen en las vueltas del centenar de jugadores que intervienen y, en Augusta, además hay que comprar muchas papeletas para acertar. Sobre todo si se apostó por Jon Rahm entre los candidatos al triunfo. Porque el vasco no solo quedó descartado después de una lamentable primera vuelta (78) sino que lo va a tener difícil incluso para superar el corte, algo que no le ha sucedido nunca en sus nueve participaciones previas. Al vizcaíno se le pusieron todas las cartas en contra desde el hoyo inicial, cuando firmó un 'bogey' que repetiría hasta cuatro veces en los de ida. Aun así, con cuatro arriba y nueve banderas por jugar tenía opciones para la remontada. Mas todo se le vino abajo cuando un doblete en el 13 dio al traste con su vuelta. No obstante, como es optimista por naturaleza, quiere ver el vaso medio lleno de cara a lo que tiene ahora por delante. «Sé que me espera una gran remontada, pero eso es algo que ya he hecho unas cuantas veces y no me preocupa. Lo que es un rollo es verme en esta situación y tener que hacer un esfuerzo titánico en los próximos dos días para darme la oportunidad de, quizá, aspirar a ganar. Es muy frustrante», reconoció. Así las cosas, el más satisfecho de su actuación (aunque la tarjeta pueda decir lo contrario) fue José María Olazábal (+2). El de Fuenterrabía se permitió la alegría de colocarse líder a las primeras de cambio («cuando me vi ahí arriba con dos abajo no me podía creer y decidí que iba a disfrutar del momento») y completó trece hoyos sin fallo hasta que un fatídico tramo entre el 14 y el 16 le estropeó la tarjeta. «Los 'greens' están durísimos y, como tengo el juego cogido con alfileres, en cuanto no acierto con el palo exacto lo pago caro», asumió al final, aunque, eso sí, reconociendo que «a mis 60 años no me van a quedar muchas vueltas como esta, o sea que tengo que disfrutar al máximo de cada momento que pase en este campo». El mejor español a la postre fue Sergio García, que pese a sufrir una vuelta accidentada supo solventar con veteranía y amarró el par del campo. A un buen inicio de dos abajo en ocho hoyos le siguieron dos errores en el 9 y el 11 que le devolvieron a la igualdad. A partir de ahí, un acierto y un error en los dos pares 5 de la segunda ronda le hicieron terminar con los 72 puntos prefijados. Como era previsible, no estaba contento pese a haber lidiado con éxito el difícil burel que tenía enfrente. «No hay nada hecho hasta ahora. Para empezar, tengo que jugar bien mañana si quiero pasar el corte, obviamente. Si lo hago, habrá sido una semana muy buena; pero aún me queda por delante un día muy largo y difícil», recalcó. Al margen de por el juego de los españoles, el primer grande del año no defraudó en absoluto. Acabaron en los primeros lugares quienes debían hacerlo y, con las previsiones de buen tiempo que hay para lo que queda de semana, parece que se va a volver a vivir una fiesta del golf en este vergel de Georgia. Siete de los diez primeros son ganadores de grandes y la emoción está garantizada. Sobre todo por parte de Rory McIlroy, que selló una tarjeta inmaculada de 67 golpes. «Estoy contento porque he podido superar un comienzo en el que me encontré muy nervioso para seguir a lo grande con cinco 'birdies' y acabar en cabeza por primera vez desde hace más de una década», declaró complacido. El campeón defensor comparte el liderato con el estadounidense Sam Burns y tienen dos golpes de renta sobre Kurt Kitayama, Jason Day y Patrick Reed. 1. R. McIlroy (IRN), -5 -. S. Burns (EE.UU.), -5 3. K. Kitayama (JAP), -3 - J. Day (AUS), -3 - P. Reed (EE.UU.), -3 --------- 17. S. García (ESP), par 40. J. M. Olazábal (ESP), +2 73. J. Rahm (ESP), +6
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