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El retorno a un mundo bipolar devuelve también un viejo reflejo geopolítico: la proyección de poder más allá del planeta. La carrera espacial, vestigio de la Guerra Fría, representa otra vez un ámbito competitivo, hoy entre Estados Unidos y China. El reciente paseo del programa Artemis ha hecho patente la capacidad de la superpotencia establecida, pero la emergente también avanza con rapidez en pos de sus propios propósitos, igualmente ambiciosos. La carrera ya está en marcha: está previsto que un estadounidense vuelva a pisar la Luna en 2028, y dos años después un chino. Sin embargo, en esta ocasión la importancia trasciende el simbolismo para adentrarse en la práctica. Ambos aspiran a establecer una presencia permanente en el cuerpo celeste,... Ver Más
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