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Ya es primavera en el Atlético... si no juega a defender
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Ya es primavera en el Atlético... si no juega a defender

Es abril un mes primaveral, refranero («en abril aguas mil») y literario (No me esperes en abril, y Abril rojo, de los peruanos Alfredo Bryce Echenique y Santiago Roncagliolo respectivamente). Hasta la fecha, no ha jugado ningún compatriota suyo en el Atlético de Madrid. Vargas es mexicano, aunque con apellido miraflorino. Este mes va a ser crucial: desenlace de la eliminatoria europea y final en Sevilla . La Real Sociedad seguro será un rival dificilísimo, en 1987 los donostiarras se impusieron, ¡cómo no!, en los penaltis. Los culés forman un equipo temible en el que descuellan Pedri y Lamine Yamal. No se les pudo derrotar en Liga, ante el disgusto de la hinchada rojiblanca. No es del Atleti quien no quiera que gane siempre el Atleti. En el último partido de la temporada 1947/48, si el Atleti no ganaba y el Madrid tampoco lo hacía, los blancos bajaban a Segunda. El Atleti ganó de mil amores. No se le pasó por la cabeza perder aposta. El miércoles se consiguió un magnífico resultado en el partido del Camp Nou, con golazos de Julián Álvarez y Sorloth. El único punto débil del Barça está en la defensa, normalmente adelantada, y de velocidad escasa. Si en la vuelta el Atleti sale a ganar desde el principio, les busca las cosquillas y apuesta por el ataque con sus rápidos extremos (Giuliano y Lookman), como hizo en la ida copera, puede tener grandes posibilidades de éxito. Si por el contrario juega a defender, puede pasarlo muy mal, a pesar de este resultado tan favorable. Manuel Longares acaba de publicar la novela Cortesanos, en la que refleja, una vez más, al pueblo de Madrid, que en sus palabras «es cortesano porque no le ha quedado otra: le ha venido dado». Pero tampoco se viene arriba. En sus propias palabras, no recuerda un día henchido de retórica. «Hay cosas más importantes de las que hablar, como el Atleti». En Sevilla olerá a azahar, pero los pulmones de los jugadores colchoneros llegarán repletos del «aire madrileño, fino, sutil y perfumado, que a la ciudad envuelve, con un temblor enamorado. Es de cristal el aire, el cielo azul y transparente, y todo sabe a amores porque es abril sencillamente». Lo cantaba Nati Mistral, extraordinaria intérprete universal de la música madrileña, española e iberoamericana.

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