Diario CÓRDOBA
«Aquí sube todo menos los sueldos», «¿cómo puede valer un kilo de tomates cuatro euros? ¿Estamos locos?», «de tanto apretarnos el cinturón nos va a dar algo». La última escalada de precios, en un contexto marcado por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el consiguiente encarecimiento de los carburantes, vuelve a tensar —y en muchos casos a ahogar— el presupuesto de unos cordobeses que miran el carro de la compra con resignación y una petición común: «Que esto se frene ya». El recuerdo de 2022, con la invasión rusa de Ucrania, sigue muy presente: «Los precios se volvieron locos y ya no bajaron», resume un vecino.
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