Diario CÓRDOBA
Mientras el PSOE cordobés dilucida el futuro de la socialdemocracia entre las decapitadas Rafi Crespín e Isa Ambrosio (las Olof Palme y Willy Brandt de la cosa), poco se glosa la atribulada intervención de la consejera popular de Economía, dama de acento pijo como de cena en el Marbella Club, llamada Carolina España. El departamento de esta señora -en funciones- ha irrumpido en el intento de cesión gratuita de la antigua Delegación de Trabajo de la calle Manríquez, previamente pactado con toda lógica entre el delegado del Gobierno, Adolfo Molina, y el rector en vías de reelección de la UCO, Manuel Torralbo.
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