Cope Zaragoza
El Oporto y el Nottingham Forest firmaron tablas (1-1) en el partido de ida de los cuartos de final de la Europa League, en un encuentro en el que el conjunto portugués fue de más a menos ante un rival inglés que supo resistir y apostar por un planteamiento más conservador. El empate deja la eliminatoria completamente abierta de cara al duelo de vuelta en Inglaterra. El equipo luso comenzó con intensidad y logró adelantarse en los primeros minutos tras una buena acción colectiva. Sin embargo, la ventaja apenas duró unos instantes, ya que el partido dio un giro inesperado con una de las jugadas más desafortunadas de la temporada. El protagonista fue Martim Fernandes, que firmó un gol en propia puerta tan sorprendente como evitable. En un intento de mantener la posesión y reorganizar el juego desde la defensa, el joven central realizó una cesión hacia su portero, Diogo Costa, sin aparente presión rival. Sin embargo, el pase fue completamente defectuoso: demasiado potente y a media altura, lo que lo convirtió en un auténtico 'regalo envenenado'. El guardameta, sin margen de reacción, apenas pudo lanzarse mientras observaba cómo el balón se introducía en su propia portería. La acción, que rápidamente se hizo viral, ha sido especialmente comentada por producirse en una situación de aparente control, lo que aumenta la sensación de error grave. Este tipo de errores, aunque poco frecuentes, no son inéditos en el fútbol y recuerdan a acciones similares como la protagonizada por Pedri junto a Unai Simón en la UEFA Euro 2020. Sin embargo, en esta ocasión, la responsabilidad recae casi exclusivamente en el defensor portugués.
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