ABC
Bill Gates ha confesado alguna vez que le encanta lavar los platos; el duque de Windsor no descuidaba jamás su labor de aguja, en especial sus almohadones petit point para el salón; Carlos IV, rey de España, era experto en arreglar relojes viejos, mientras que Voltaire era un jardinero consumado. Igual que Napoleón, que durante su exilio en Santa Elena se dedicó a rediseñar y trabajar su jardín, según él, para mantenerse cuerdo. Tal vez también usted sienta debilidad por alguno de estos cometidos menores, domésticos y en apariencia ociosos. ¿Le gusta, por ejemplo, dedicar los domingos a ordenar su biblioteca, o a preparar tartas de merengue? ¿Le relaja muchísimo planchar o arreglar la tostadora? En ese caso, bienvenido al... Ver Más
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