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Una profesora estalla ante la hostilidad de los padres: "Si tenéis que hablar mal de mí, hacedlo a espaldas de los niños" | Collector
Una profesora estalla ante la hostilidad de los padres:
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Una profesora estalla ante la hostilidad de los padres: "Si tenéis que hablar mal de mí, hacedlo a espaldas de los niños"

La violencia en el ámbito educativo sigue en aumento. El reciente caso de una profesora abofeteada por una madre en una escuela infantil de Elda (Alicante) es solo un ejemplo de una realidad alarmante que confirman los datos. En los dos últimos años, las agresiones al profesorado en la Comunidad Valenciana han crecido un 14%, casi la mitad de los docentes ha sufrido insultos o amenazas y más del 7% de los profesores ha padecido alguna agresión. Desde 2018, las agresiones físicas registradas han crecido más de un 200%. Laura, profesora de un colegio público de l'Horta Sud, ha alzado la voz para denunciar una situación que considera insostenible. La docente asegura que existe un "sentir general de esta agresividad de los padres hacia el trabajo que hacemos", una actitud que se manifiesta directamente en los alumnos. "En los niños es un reflejo en su actitud cuando estableces normas, cuando les marcas límites, incluso cuando hay algún conflicto", explica. Esta hostilidad es, según Laura, un grave problema que se suma a las dificultades diarias de la profesión. La profesora lamenta que deben lidiar con ello además de con las altas ratios de alumnos, los retos de la inclusión y la atención a niños con necesidades para los que, denuncia, no tienen "recursos, ni humanos ni materiales". La docente confiesa el desgaste que esta situación le ha provocado con el paso del tiempo. "Cuando empecé en esta profesión, lo hice con tanta ilusión y con ese sentir de vocación, y te llena tanto. Pero te vas dando cuenta que te vas deshinchando un poco", afirma. Para ella, lo más duro es "sentir que hay menosprecio, que no se valora absolutamente nada tu esfuerzo y todo el amor que pones en tu trabajo. La verdad es que desmotiva bastante". A lo largo de su carrera, Laura ha vivido numerosas situaciones de tensión con las familias. "He tenido muchísimas", reconoce, desde reuniones con un "tono más agresivo, inquisitivo o exigente" hasta amenazas directas por no compartir sus decisiones. Aunque no ha sufrido violencia física, sí ha sido testigo de cómo otros compañeros han sido empujados o golpeados por progenitores. La conclusión de la profesora es clara: "Son peores los padres que los alumnos". Insiste en que los niños "no dejan de ser un reflejo de lo que tienen en casa" y que, por mucho que en el aula se trabajen valores como la empatía o el compañerismo, "lo que más pesa al final es el ambiente familiar". Esta dinámica tiene un efecto devastador sobre la pérdida de autoridad del profesorado en el aula. Laura explica cómo el trabajo de respeto y confianza construido día a día "se lo cargan los padres en el momento en que ponen en duda tu criterio y hablan mal de ti". Por ello, lanza una petición directa en las reuniones: "Por favor, si tenéis que hablar mal de mí, hacedlo a espaldas de los niños, que no os escuchen, porque todo mi trabajo se va al garete en un segundo". Laura recuerda una época en la que existía mucho más respeto hacia los profesores, aunque aclara que no desea "volver a la letra con sangre entra". Sin embargo, sí cree que es necesario encontrar un término medio y "volver a darle prestigio a estas profesiones". En su opinión, la solución pasa por un trabajo con las familias, una mayor "protección al profesorado", similar a la de los sanitarios, y "sancionar de forma más severa" este tipo de agresiones, sin descartar medidas como una "escuela de padres".

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