Cope Zaragoza
Félix Bustamante, un abogado venezolano residente en Gran Canaria desde hace nueve años, ha relatado en el programa 'Herrera en COPE Gran Canaria' los motivos que lo llevaron a abandonar su país en septiembre de 2017. La razón principal fue una situación económica y política que se volvió insostenible. El detonante, según explica, fue una macroevaluación que disparó el coste de la vida hasta cifras inimaginables. "Llegó un momento a estar al 2.000.000% y un poquito más por cien", afirma Bustamante, una cifra que resume el colapso que lo empujó a dejar atrás su vida y su carrera. Aunque la idea de emigrar ya la manejaba desde 2016, el punto de inflexión llegó en julio de 2017, tras "una elección muy polémica en la Asamblea Nacional". Esa misma noche, el valor del dólar se disparó de 11 a 21 bolívares, para luego escalar hasta 80. Esta devaluación brutal fue, en sus palabras, "el detonante". Bustamante hizo cálculos y comprendió que en un plazo de cuatro a seis meses la situación sería insostenible para él. "Dije, 'tengo que salir ahora para que no me lleguen los efectos de esta macroevaluación'", explica, refiriéndose al impacto inminente en la cesta de la compra, el mantenimiento de su vehículo o las mensualidades del colegio. La hiperinflación era tan descontrolada que afectaba a todos los aspectos de la vida diaria y profesional. Como abogado en un despacho especializado en temas inmobiliarios, la volatilidad de los precios hacía imposible su trabajo. "Nadie te firmaba un presupuesto porque era insostenible, te cambiaban los precios de la mañana para la tarde. Incluso, en muchos casos, a mí me llegaron a cambiar un precio de una hora a la otra", detalla Bustamante para ilustrar el caos económico que se vivía en el país. Más allá de la economía, el letrado describe una sociedad con los pilares fundamentales rotos. "En Venezuela nunca hubo, desde el 99, separación de poderes", asegura, explicando que la magistratura está "totalmente controlada por el chavismo". Esto se traducía en una indefensión total frente al Estado. "Ganarle al Estado en Venezuela, siendo el estado parte en un juicio, no, muy cuesta arriba", sentencia. Esta falta de independencia se extendía a todos los ámbitos, donde las resoluciones judiciales o administrativas dependían de la afinidad política de los implicados. Bustamante, originario de Táchira, una provincia fronteriza con Colombia y tradicionalmente opositora, también vivió de cerca la represión. Menciona el caso de Rufo Chacón, un joven que perdió la vista después de que un funcionario policial le disparara perdigones en la cara durante una manifestación. A esto se sumaba la presencia de "grupos irregulares" en la frontera, que generaban un clima de inseguridad delincuencial y terrorista. La vida cotidiana estaba marcada por el colapso de los servicios públicos más esenciales. La crisis eléctrica era tan grave que los ciudadanos podían pasar hasta dos días seguidos sin luz. "Ya la gente, por una broma, no decía 'se fue la luz', la gente decía 'vino la luz', como que lo normal fuese que no existiese servicio eléctrico", recuerda. También existía un grave desabastecimiento de alimentos, que obligaba a muchos a cruzar a Colombia para hacer la compra. En el trayecto de vuelta, relata, era habitual que los propios funcionarios policiales y militares venezolanos extorsionaran a las personas, quitándoles dinero o parte del mercado que con tanto esfuerzo habían conseguido. Recientemente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha hecho un llamamiento a los venezolanos en el exterior para que regresen al país. Bustamante se muestra escéptico. Aunque considera que el retorno del conocimiento y la experiencia de la diáspora "es necesario para que el país se reconstruya", no cree que las condiciones estén dadas. "En este momento no", responde tajantemente sobre una posible vuelta. Su vida ya está consolidada en Gran Canaria, a donde llegó por recomendación de un hermano y por el clima similar al de su tierra. Su familia, incluyendo sus padres e hijas, ya ha rehecho su vida en la isla. "Ya la saqué una vez, volverla a hacer una migración ahora de regreso...", reflexiona. Además, señala una realidad dolorosa: la diáspora ha desmantelado las redes sociales y familiares. "Todos los que emigramos, nuestros amigos, nuestros familiares también emigraron, entonces ya no vamos a conseguir el mismo país y la misma casa, porque ya todos nos separamos. Volver es empezar de cero con gente nueva", afirma. Bustamante cree que el regreso será más rápido para quienes emigraron a otros países de Latinoamérica, ya que allí "tienen los mismos problemas que en Venezuela", pero no para la diáspora en Europa o Estados Unidos. Sobre la posibilidad de unas elecciones democráticas a corto plazo, se muestra cauto. Considera que Estados Unidos prioriza la estabilidad del suministro de petróleo venezolano sobre la urgencia electoral, por lo que unos comicios libres podrían demorarse "a finales de año o ya el año que viene".
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