Faro de Vigo
Desde que amaneció, el día apuntaba a que podríamos tener un fin de semana prometedor. Un sol intenso calentó la ciudad desde primera hora y la temperatura fue subiendo según se acercó el mediodía. Alrededor de las 18.00 horas se alcanzó la máxima: el termómetro marcó 27 grados. Pero el buen tiempo no es más que un sueño febril. Cuando caiga la noche se acabó. Las temperaturas bajarán hasta que el sábado tengamos, como mucho, quince. Las mínimas podrían ser dignas de un día de invierno dado que van a rondar los 7 grados.
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