La Opinión de Murcia
El Santiago Bernabéu parece Las Ventas. Pitos, pañuelos y cánticos de "¡échale huevos!" a un equipo al que no se le atisba fútbol por ningún lado. Y desde la grada, en realidad desde la zona de aficionados de atrezzo teledirigidos por el club, se pide testosterona. El Bernabéu se ha convertido en un parque temático lleno de fans llegados de lejos que visitan la meca del madridismo y riegan de euros los negocios del estadio. Pero el fútbol no está incluido en la entrada, al menos en las dos últimas temporadas. El Girona se llevó un empate y quién sabe qué hubiera pasado si hubiera salido con más colmillo de inicio.
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