La Voz de Galicia
Amador, con 8 años, estudiaba en la escuela unitaria que había en el histórico inmueble de Praterías, cuando grabó en su balcón un tablero de juego donde nunca le dejaron echar una partida a « pai, fillo, nai ». Casi 100 años después, en el 2024, y tras décadas emigrado a Puerto Rico, regresó a Santiago y no dudó en sentarse en el suelo con las piernas cruzadas y jugar: «Agora xa podo morrer tranquilo»
Go to News Site