EL PAÍS
Para la fotógrafa francesa, una de las más destacadas de su generación, la belleza artística se asemeja a un espejo roto en el que se dan cita reflejos de identidad, artificio, vanidad y exceso. El Museo Picasso de Barcelona reúne hasta septiembre algunas de sus obras más representativas, donde nada es del todo real y todo puede ser interpretado
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