La Opinión de Málaga
Corría el año 2008 cuando una señora se hizo viral en un popular programa de Cuatro TV llamado ‘Callejeros’. Eran varias las personas que, en aquel programa, denunciaban su situación de techo precario en toda España ya que sobrevivían hacinadas con problemas de suministros en casas de chapa, prefabricadas o directamente en contenedores. Entre ellas, una señora se hizo viral por pronunciar la frase que da título a estas líneas. Algo parecido han debido de susurrarle a nuestro alcalde, pero el llamado (quizá «divino») de una casa, a lo que ha dado lugar ha sido, casualmente, a una Casa Hermandad. Para sorpresa de nadie, y de la mano de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento ha realizado una nueva concesión demanial de suelo público a una cofradía, en este caso, en favor de la coloquialmente conocida como «la del Cautivo y la Trini». Lo más gracioso de esta noticia, por no decir otra cosa, es que estaba aprobado que ese suelo de más de 800 metros cuadrados, que se ubica entre la Plaza San Pablo y las calles Jara y Zamorano, estuviera destinado a la construcción de 24 Viviendas de Protección Oficial (VPO) dentro de un proyecto impulsado por AVRA, dependiente de la propia Junta. Las viviendas finalmente no se construirán ni familia alguna se beneficiará de ninguna de ellas, pero hay que reconocer que por fin los y las malagueñas podrán acudir los Lunes Santo a una Casa Hermandad nueva y recién erigida para así rezarle a sus titulares. Y también quizás así aprovechar para pedirles, entre otras cosas, si algún día puede ponerse remedio en lugar de obstáculos a la crisis habitacional de la ciudad, y al fin poder tener un hogar en Málaga sin dedicar más de la mitad de su salario al lucro de un rentista. Cuestión de prioridades, que os quejáis por tó.
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