La Opinión de Málaga
Es primera hora de la mañana en la calle Pelayo, los negocios abren las persianas metálicas y los residentes locales comienzan a realizar las compras del día tirando de un carrito de la compra. Bullicio, jaleo y ambiente serían las palabras perfectas para describir esta calle llena de negocios locales que incluyen desde un zapatero hasta una frutería o un cerrajero. Después de realizar la compra de productos frescos del día y antes de comenzar a realizar un delicioso guiso, la gente se toma un pequeño aperitivo o tapa con su correspondiente copa de vino o cerveza. Se respira vitalidad y placer. Pero ya no.
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