El Plural
La mediación de Pakistán ha permitido que este sábado esté marcado en el calendario de todo el planeta Tierra. No sólo por el regreso de Artemis II tras completar con éxito su misión histórica de regresar a la Luna medio siglo después, sino porque el mundo entero fija sus ojos sobre Islamabad, capital del mencionado país y que será el escenario de una nueva tentativa de negociación entre Estados Unidos e Irán para frenar la escalada militar en Oriente Próximo y restablecer la seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz. En territorio pakistaní ya están los equipos negociadores de las dos naciones, preparados para una cita encuadrada en un marco de máxima tensión por la desconfianza acumulada entre ambas tras más de un mes de enfrentamiento directo. Al margen de un alto al fuego, sellado al límite del vencimiento del plazo impuesto por Donald Trump, que está en cuidados intensivos desde su nacimiento. La cita llega 40 días después del inicio de la ofensiva impulsada por el inquilino de la Casa Blanca en cooperación con la Israel de Benjamin Netanyahu; una campaña militar que supuso un punto de inflexión en la región y que se contagió al tablero geopolítico, dinamitando todos los canales diplomáticos previos. Aquellas conversaciones, centradas en un eventual acuerdo nuclear con Teherán y facilitadas por Omán, se vieron abruptamente interrumpidas por el estallido del conflicto. Su impacto ha sido significativo tanto en términos de bajas humanas como en el terreno de las relaciones internacionales, con un balance de bajas de 3.000 personas en territorio iraní desde el arranque de la ofensiva de Washington y Tel Aviv, incluyendo el asesinato del líder supremo iraní, Ali Jamenei, y de un grueso de la cúpula política y militar en las primeras jornadas. En este contexto, inserto en una escalada de tensión verbal y militar, la reapertura del estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales objetivos de Washington. El enclave marítimo es una vía clave para el tránsito del petróleo y el gas, siendo uno de los principales escenarios de ataques a buques cargueros y petroleros en las últimas semanas. Ofensivas que han elevado la presión sobre los mercados internacionales, incrementando a su vez la preocupación por la seguridad energética global. Las negociaciones La delegación estadounidense ya pisa territorio pakistaní, encabezada por el vicepresidente JD Vance, quien aterrizaba en Islamabad con un mensaje contundente: la Casa Blanca mantiene directrices claras y no tolerará maniobras dilatorias por parte de Teherán. En los prolegómenos del encuentro, la mano derecha de Trump advirtió de que la tregua es "extremadamente frágil", soslayando la posibilidad de un reinicio de las operaciones militares si no se consiguen avances tangibles. Por su parte, el lado iraní expone como condicionantes para ese impulso en el diálogo un levantamiento de sanciones económicas y la extensión del alto el fuego en otros escenarios regionales como el Líbano. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, percutía en que no habrá progresos sin garantizar estos puntos. Las posiciones...
Go to News Site