El Plural
La deriva interna de Vox ha cogido unos tintes muy autoritarios. El partido de extrema derecha nunca ha brillado por tener una democracia interna muy definida, pero en el último tiempo, las acusaciones de caciquismo sobre Santiago Abascal se han intensificado y prueba del funcionamiento interno de la formación han sido las numerosas dimisiones y purgas de dirigentes históricos, entre ellos, el todavía portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, otrora mano derecha del líder nacional que, ahora, tiene un expediente abierto para expulsarlo de las filas que él mismo fundó junto con otros mandatarios. Ha concedido una entrevista en El Mundo en la que ha tratado, con todo lujo de detalles, todo el asunto. Ortega Smith lamenta, en su charla con el citado medio, que en política hay personas de las que dista un abismo entre lo que dicen y lo que hacen. "No quiero que parezca que soy un pesimista: hay muchos que en la adversidad han demostrado firmeza en sus principios, pero desde 2022, un año antes de que me cesen de secretario general, empiezo a ver comportamientos dentro del partido que no me gustan. [...] A muchos se les ha visto el plumero hace una semana, a otros hace cinco meses. En concreto, en el grupo municipal, concejales que parecían ser de absoluta camaradería hasta que les han propuesto ser ellos los concejales portavoces. Entonces, ya no se hablan con nadie, todos somos muy malos. Al día siguiente de que le tocaran con la varita mágica de Bambú y le dijeran "vas a ser tú quien le sustituya"", expone sobre el ambiente interno. "El partido lo manejan cuatro. Cuatro que lo han convertido en su cortijo personal y que en un momento dado deciden en base a lo siguiente: todo aquel que no nos aplauda como auténticos palmeros, que cuestione o pueda llegar a cuestionar algunas de las praxis que estamos realizando, todos aquellos que no tengamos la absoluta seguridad de su total sumisión, no nos interesan, son objetivos a batir. Y les vamos empujando", relata sobre las purgas del partido dirigido por Abascal, en unas declaraciones que coinciden formalmente con las perspectivas aportadas por otros dirigentes del partido que han corrido la misma suerte, como Iván Espinosa de los Monteros o Juan García-Gallardo. "No quieren ni una sola crítica" El todavía portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid denuncia que la cúpula del partido no quiere ni una sola crítica, incluso aunque provenga de la lealtad y sea con carácter constructivo. "Cuando levantas la voz y das una perspectiva diferente, allí hay un silencio sepulcral y todo son intervenciones de reproche absoluto. Te das cuenta de que no quieren ningún tipo de crítica. Cuando yo levanté la mano en una reunión del Comité Ejecutivo Nacional para decir que teníamos que hacer una evaluación del resultado de las elecciones municipales, me dicen que no hay nada que valorar ni que criticar; cuando perdimos de 52 a 33 diputados, el presidente nos...
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