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Mientras la misión Artemis II se prepara para regresar a casa tras su histórico viaje a la cara oculta de la luna, una capital española tiene su propia mirada puesta en el cielo. Teruel avanza en la construcción de un proyecto singular y único en Europa que transformará su aeropuerto en un astropuerto. La infraestructura permitirá el lanzamiento, aterrizaje y mantenimiento de aeronaves de vuelos estratosféricos, como los dirigibles tipo HAPS, que operarán a una altitud de 20.000 metros. El pasado 11 de marzo se colocó la primera piedra del hangar y la nave de producción de dirigibles estratosféricos. Se trata de la actuación de mayor envergadura en la historia del Aeropuerto de Teruel, con una inversión adjudicada de 39.774.382,68 euros (sin IVA). El proyecto ha sido encargado a la UTE formada por Aldesa Construcciones S.A. e Industria de Infraestructuras Ideconsa S.L., que cuenta con un plazo de ejecución de 20 meses. Durante una visita para supervisar el desarrollo de las obras, que ya se encuentran en la fase de izado de la estructura, el consejero de Fomento en funciones y presidente del Consorcio del Aeropuerto de Teruel, Octavio López, ha mostrado su optimismo. "Las obras van viento en popa y en plazo como se puede comprobar", ha destacado. Acompañado por la vicepresidenta del Consorcio y alcaldesa de Teruel, Emma Buj, y el director del Aeropuerto, Alejandro Ibrahim, López ha recorrido la vasta extensión del proyecto. Según sus previsiones, el ritmo actual de la construcción es el adecuado para cumplir los plazos. "Todo hace prever que en el último trimestre de 2026 se podrá lanzar ya la licitación para que el complejo aeroespacial pueda estar operativo y en actividad en el primer trimestre de 2027", ha asegurado el consejero. Las dimensiones de la nueva infraestructura dan una idea de su magnitud. El hangar y la nave de producción ocupan una superficie de 2,66 hectáreas, el equivalente a cuatro campos de fútbol, con unas dimensiones en planta de 376,20 x 70,80 metros. Adicionalmente, se habilitará una plataforma de 300 x 220 metros (otras 6,6 hectáreas) para la operativa de los dirigibles. Por su parte, Emma Buj ha subrayado la relevancia estratégica del proyecto para la región. "Uno de los proyectos estratégicos de Aragón es el Aeropuerto de Teruel y muestra de ello es esta gran inversión", ha afirmado. La alcaldesa ha recordado que la infraestructura ha impulsado la economía local, señalando que "Teruel ha ganado mil empleos industriales en los últimos años" gracias, en gran parte, a la actividad del aeropuerto, que vive "una progresión espectacular en cuanto a inversiones y en generación de puestos de trabajo". El futuro estratopuerto no solo es pionero por su hangar, del que no existe otro similar en Europa para la producción de dirigibles, sino también por consolidar a Teruel como un punto de referencia en el sector aeroespacial de alta tecnología. Esta capacidad se suma a la ya existente con la implantación de PLD Space y sus ensayos de motores para cohetes. Paralelamente a estas obras de expansión, el Aeropuerto de Teruel mantiene una intensa actividad convencional. En las últimas semanas, esta se ha visto incrementada por la llegada de aeronaves procedentes de aeropuertos de Oriente Próximo, como el de Doha. La escalada de tensión en la región, tras el estallido de la guerra en Irán, ha llevado a algunas compañías a buscar aeropuertos seguros para sus flotas. Actualmente, hay 23 aeronaves de la aerolínea Qatar Airways estacionadas en las instalaciones turolenses. La compañía ha encontrado en Teruel no solo un lugar seguro para proteger sus aviones de posibles ataques, sino también todos los servicios necesarios para su mantenimiento y conservación en perfecto estado. Esta situación refuerza el posicionamiento global del aeropuerto, como ha concluido Octavio López: "Lo importante es darse cuenta de que las aerolíneas y las empresas aeronáuticas más importantes del mundo han focalizado Teruel como lugar de estacionamiento y mantenimiento de aviones de referencia a nivel internacional".
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