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El grito de auxilio de una adolescente adicta al móvil: "Mamá, quítame el teléfono" | Collector
El grito de auxilio de una adolescente adicta al móvil:
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El grito de auxilio de una adolescente adicta al móvil: "Mamá, quítame el teléfono"

El uso de los teléfonos móviles y las pantallas se ha convertido en un problema creciente, especialmente entre los más jóvenes. En el último año, los casos de abuso en la región se han triplicado, pasando de 43 en 2024 a 122 en 2025 por un uso problemático de pantallas, videojuegos o apuestas. Este es el caso de la hija de 15 años de Alejandra Sánchez, una madre salmantina que ha recibido una petición directa de la adolescente: "mamá, quítame el móvil". Alejandra relata cómo su hija mayor, a pesar de tener el móvil para informarse o hablar con amigos, se aísla en su habitación para usar las redes sociales. "Cuando me doy cuenta, entro a la habitación y me lo dice, es verdad, mamá, cógemelo", explica. La propia adolescente es consciente del problema, lo que ha alertado a su madre sobre los peligros: "El hecho de que ella misma me diga, 'tengo una adicción, quítame el móvil', ya me alerta de dónde estoy metiendo a mi hija al dejarle un móvil". La experiencia ha llevado a Alejandra a establecer un control parental estricto, como prohibir el móvil en el dormitorio por la noche para evitar su uso nocturno. Sin embargo, reconoce la presión social a la que se enfrentan las familias. "Yo me he visto abocada a dar móviles a los 12, 13 años a mi hija mayor, porque era la única que quedaba en el grupo", confiesa. Esta situación la llevó a sentir que, de no hacerlo, la estaría apartando de su círculo social, donde los planes se organizan a través de chats. Los expertos advierten que el mal uso de las pantallas conlleva trastornos asociados, conflictos familiares y dificultades sociales, afectando al desarrollo cognitivo, emocional y físico. Según Alejandra, esta exposición crea "un mundo de inmediatez" donde los niños no aprenden a manejar la frustración. "No saben frustrarse, no saben salir perdiendo, quieren todo ya, y si no lo consiguen ya, hay muchas rabietas", lamenta, señalando que esta no es la realidad del mundo. El caso opuesto lo representan Noa y Sofía, de 12 y 11 años, alumnas del colegio Francisco de Victoria de Salamanca, que no tienen teléfono móvil propio. Ambas pueden usar uno prestado de forma limitada y supervisada el fin de semana, una decisión que justifican con sencillez. "Porque no lo necesito para nada en el día a día", afirma una de ellas. Su visión crítica se extiende a su entorno, observando cómo sus iguales, e incluso hermanos, viven absorbidos por las pantallas: "Mi hermana está todo el día con el móvil y hay veces que ni siquiera levanta la vista". Este debate se produce en un contexto en el que el Gobierno central planea aprobar en mayo una ley para prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años. De forma paralela, psicólogos, pediatras y familias de la región instan a la Junta a revisar la guía de medios digitales en el ámbito educativo, al considerar que no protege adecuadamente el interés superior del menor ni aborda los riesgos para su salud.

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