El Plural
La escena se ha repetido en apenas unos días y ha dejado una imagen difícil de disimular dentro del Partido Popular en Castilla-La Mancha: la de un liderazgo cuestionado y cada vez más supervisado desde Madrid. En Génova no se fían de Paco Núñez y han optado por una estrategia que pasa por reforzar su control directo sobre la política regional, enviando a varios de sus dirigentes nacionales en una especie de tutela constante. Lejos de tratarse de visitas puntuales o coordinadas con la dirección autonómica, la sucesión de apariciones ha evidenciado una dinámica distinta. En apenas diez días, distintos nombres relevantes del partido han recalado en Castilla-La Mancha, en muchos casos marcando el discurso sin que Núñez haya mostrado capacidad de contrapeso. La sensación que se ha instalado es la de un líder regional sin margen real de maniobra, condicionado por las directrices de la cúpula nacional. Uno de los episodios más significativos ha tenido como protagonista al vicesecretario nacional del PP, Elías Bendodo, que durante su visita a Talavera de la Reina defendió abiertamente la prioridad del agua para el Levante, situando a la Comunidad Valenciana como referencia agrícola frente a Castilla-La Mancha. Un posicionamiento especialmente sensible en una región donde el debate sobre el agua es estructural. Sin embargo, lejos de marcar distancias, Núñez optó por agachar la cabeza y por respaldar ese discurso, lo que ha sido interpretado como un gesto de subordinación política. La imagen ha reforzado la idea de que el liderazgo del dirigente castellanomanchego no solo está debilitado hacia fuera, sino también hacia dentro. La incapacidad de plantar cara a un planteamiento que choca frontalmente con los intereses de la región ha generado incomodidad incluso entre sectores del propio partido. Pero Bendodo no ha sido el único. La presencia del secretario general de los 'populares', Miguel Tellado, en Cuenca ha sido leída como una demostración de control orgánico desde Madrid, en un momento en el que el partido trata de ordenar su estructura territorial. Todo ello, además, en un contexto marcado por el giro del Partido Popular sobre el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, cuya reforma ha quedado bloqueada tras una decisión impulsada por el propio Tellado, que impuso el cambio de criterio, hasta el punto de que la ruptura del acuerdo con el PSOE se produjo tras su intervención directa y la presentación de enmiendas en el Congreso que dinamitaron el consenso alcanzado en la región . A ello se ha sumado la visita del vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos a Toledo, envuelta en polémica por su comportamiento en una jornada tan simbólica como el Jueves Santo, generando malestar por lo que algunos han considerado una falta de respeto hacia tradiciones profundamente arraigadas. La cadena de episodios ha continuado con la llegada de la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, a Cuenca, tras protagonizar una polémica nacional al comparar una retención ilegal de un soldado del Ejército español por Israel con un control...
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