La Jornada
Ni duda cabe de que Paolo Sorrentino es el más notable representante del cine italiano actual. Dueño de una gran habilidad formal, que a veces tiende a emular la nitidez de los cortos publicitarios, el realizador ha enfocado en anteriores ocasiones a los políticos italianos Giulio Andreotti ( Il divo, 2008) y Silvio Berlusconi ( Loro 1 y Loro 2, 2018) en un tono satírico abiertamente burlón.
Go to News Site