Vanguardia
Mi vida siempre ha estado familiarizada con los perros que, ahora y en diferentes épocas, llegaron para alegrarnos y hacernos juntos compañía. Recuerdo que la primera en llegar a mi casa materna la nombramos Splash, por la película que en los años 80 protagonizó Tom Hanks. Luego siguió Arnold, a quien nombramos así por la serie de televisión del actor Gary Coleman. Llegamos a tener tantos, que nuestra imaginación se agotaba y les empezamos a poner nombres de canciones de los Beatles: Penny Lane y Michelle y hubo un momento en que tuvimos 12 en casa.
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