El Comercio
El 20 de febrero de 2026, las torrenteras Chullo, Los Incas y San Lázaro se desbordaron en Arequipa dejando seis muertos, más de 1,200 viviendas afectadas e infraestructura crítica colapsada. Lo devastador no fue la lluvia —25.6 litros por metro cuadrado en hora y media— sino que este desastre era perfectamente evitable. Entre 2021 y 2023, la Autoridad Nacional del Agua financió un estudio de 23 volúmenes titulado “Protección de Arequipa ante el Peligro de Inundaciones” que identificó 40 puntos críticos y alertó que para 2026 más de 180 mil personas estarían en riesgo. El Gobierno Regional devolvió el estudio sin ejecutarlo. Cuando las torrenteras cobraron vidas, las autoridades declararon un “desastre natural”.
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