El Periódico Extremadura
Hoy día es cada vez más habitual que el resultado de un trago de vino pase antes por sensores y satélites. Precisión milimétrica, vendimia selectiva mecanizada, fermentación con control automático de temperatura. Esa realidad se aleja de lo que ocurre en muchas bodegas familiares extremeñas, donde desde hace ya varios siglos el vino fermenta y reposa en tinajas de barro, las llamadas pitarras.
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