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El poder del caballo: la terapia que estimula el aprendizaje en niños con autismo
Cope Zaragoza

El poder del caballo: la terapia que estimula el aprendizaje en niños con autismo

Un proyecto pionero liderado por el profesor Juan Vives, de la Universidad CEU Cardenal Herrera, está explorando cómo montar a caballo puede ayudar a mejorar el equilibrio, la concentración y el comportamiento de niños con trastorno del espectro autista (TEA). Esta línea de investigación, que une educación, psicología y caballos, busca ofrecer nuevas estrategias complementarias a las convencionales, tal como ha explicado el propio Vives en el programa 'Mediodía COPE Más Valencia' con Carles Villeta. La investigación se centra en la integración sensorial, un proceso clave para el aprendizaje. Según ha detallado el profesor, el cuerpo humano no tiene cinco sentidos, sino ocho, añadiendo el sistema vestibular, el propioceptivo y el interoceptivo. "El cuerpo recibe esos inputs de forma aislada a través de unos receptores que están repartidos por todo el cuerpo, y lo que hace es hacer una modulación, organizar esos sentidos y dar respuesta adaptativa al medio", ha señalado. Muchos niños con autismo presentan dificultades en este proceso, lo que puede derivar en problemas de comportamiento. El equipo de Vives ha detectado que niños de hasta 12 o 14 años todavía no han adquirido los principios básicos del desarrollo sensorial. La terapia con caballos surge como una herramienta para suplir la falta de motivación que a veces muestran estos niños hacia el aprendizaje, utilizando el entorno natural y la figura del animal como un potente aliciente. El movimiento del caballo es fundamental en esta terapia. Al subirse a él, el niño se somete a un constante desequilibrio que le obliga a procesar una gran cantidad de estímulos para reorganizar su postura. De esta forma, mientras el niño juega y se divierte fuera del entorno clínico o del aula, su sistema nervioso está trabajando intensamente. Este reajuste postural es la clave, ya que como explica Vives de manera gráfica, "si no te reajustas, acabas cayéndote". El caballo, con el debido respeto a su condición de ser vivo, se convierte en una "herramienta más" al servicio de este trabajo, aplicando los mismos principios de estimulación vestibular que se usarían en un centro de rehabilitación, pero en un contexto mucho más lúdico y motivador. Aunque los estudios realizados hasta ahora tienen una población reducida y sus resultados no son concluyentes, todos apuntan en la misma dirección. "No podemos decir que montar a caballo mejora la integración sensorial, pero sí que podemos decir que los estudios que hay presentados apuntan en la misma dirección de que parece que vamos en la buena línea", ha afirmado el investigador. Esta estimulación sensorial, subraya, redunda en los procesos básicos del aprendizaje. El impacto de esta actividad va más allá del niño y alcanza directamente a las familias. Uno de los aspectos más importantes es la normalización. Como ha destacado el profesor, las familias sienten que no llevan a sus hijos "a hacer terapia", sino "a montar a caballo". Esto les da la oportunidad de disfrutar de recursos de ocio y tiempo libre que a menudo tienen muy limitados, con un beneficio psicológico muy significativo. Finalmente, Vives ha defendido que este tipo de terapias son un espacio complementario a la educación convencional. Aunque existen barreras de infraestructura y económicas, la esperanza es que, a medida que la ciencia consolide estas "ideas estrambóticas", puedan generalizarse y llegar a toda la población escolar que pueda beneficiarse de ellas.

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