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La siniestralidad sigue siendo un problema estructural en la movilidad española. Los datos de la pasada Semana Santa, con un aumento de víctimas, lo confirman dentro de un contexto de creciente movilidad interna (3,2% más de desplazamientos de largo recorrido que en 2024). Pese a los avances tecnológicos, la seguridad vial sigue enfrentándose a un reto persistente. Por ello, algunas empresas trabajan desplazando el foco: ya no se trata solo de mejorar la infraestructura o reaccionar ante el accidente, sino de anticiparlo, es decir identificar el riesgo antes de que se materialice. En este nuevo campo de desarrollo la tecnología empieza a jugar un papel decisivo, no tanto desde la carretera o el vehículo en sí, sino desde la capacidad... Ver Más
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