LOS ANDES
Desde el triunfo electoral de octubre el destino le brindó todo a Milei para que construya su gobierno ideal. De lejos su mejor momento. Solo se trataba de cuidarlo, de cultivarlo, de no agregarle ruidos innecesarios. Apenas se requería una dosis mínima de pericia política. Sin embargo, con casos como el de Adorni (y con su defensa inexplicable), el presidente volvió a gestar el peor clima en su mejor momento.
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