La Gaceta
Febrero en Nueva York es invierno sin discusión —y más cuando te agarra la peor tormenta de nieve de los últimos 10 años—. El frío es intenso, el viento atraviesa las avenidas y salir a la calle implica, necesariamente, pensar en capas. Pero hay algo que llama la atención desde el primer momento: incluso en esas condiciones, la ciudad no pierde estilo. Al contrario.
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