La Opinión de Málaga
A veces, vivo una disociación entre lo que querría ser y lo que soy. Me gustaría ser valiente y dedicarme a un proyecto humanitario en algún país lejano que lo necesite, pero mi realidad es que disfruto de mi trabajo y condición de asalariada. Además, nada más salir de Mallorca, ya me echo de menos. Querría ser una fémina sofisticada, que calza tacones y no sale de casa sin su eye liner, pero soy la que no se quitaría el chándal de encima. Sólo me frena el deseo de no traumatizar a mis hijos.
Go to News Site