El Periódico Extremadura
n pleno corazón del casco histórico de Cáceres, en la tranquila plaza de San Pablo, se levanta uno de los edificios más emblemáticos del paisaje urbano medieval: la Torre de las Cigüeñas, popularmente conocida como Palacio de las Cigüeñas. Su silueta, visible desde distintos puntos del recinto amurallado, constituye un símbolo singular dentro del patrimonio histórico de la ciudad. No solo destaca por su imponente presencia arquitectónica, sino también por la historia política que encierra entre sus muros: es la única torre nobiliaria de Cáceres que no fue desmochada por orden de la reina Isabel I de Castilla en el siglo XV.
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