El Plural
Los casos de brutalidad y torturas policiales que han quedado impunes en España por la complicidad de la Justicia son incontables. Evidencias y pruebas han solido pesar poco en este tipo de casos, mucho más habituales de lo que reconocen las instituciones, y la llegada de la era tecnológica, con la multiplicación de grabaciones y constataciones gráficas, fue rápidamente respondida con la ley mordaza. Este jueves, hemos vivido una nueva vergonzante muestra de esta realidad con el cierre de la investigación por la muerte de Haitam Mejri. Cualquier persona que haya visto el durísimo vídeo sobre aquella actuación policial sucedida en Torremolinos se aventuraría a calificar lo sucedido de asesinato, como mínimo. Seis agentes que descargan hasta diez veces su táser contra una persona ya reducida, a la que se le corta la respiración con la rodilla, y que, una vez certificada la muerte del apresado, se mofan y se dedican a fingir que han actuado correctamente, llamando de forma tardía a una ambulancia a la que le dan falsas indicaciones, y preocupándose de si hay cámaras que les pudiesen haber pillado. Para desgracia de los agentes, la cámara del locutorio en el que se sucedieron los hechos lo documentó todo. Además, sus cámaras corporales conectadas al táser también se activaron, dejando constancia de su uso. Las imágenes, que tuvieron que ser destapadas por la prensa, son claras y los diálogos no hacen más que certificar que ni accidente ni error median en la actuación de los seis bárbaros. En cualquier sociedad que se preciase, no haría falta más prueba para condenar a los responsables, pero esto es España. La jueza ha dado carpetazo a la investigación y ha decido archivar el caso atendiendo única y exclusivamente al informe forense del Instituto de Medicina Legal (IML), pese a que este choca con el emitido por el médico especialista en Medicina Legal y Forense y presidente de la Sociedad Española de Medicina Legal y Forense, Aitor Curiel. El IML señala un "delirio agitado" a consecuencia del consumo de drogas, diagnóstico no reconocido por la OMS, que se propició justo en ese momento. Ni días o minutos antes de las diez descargas eléctricas ni semanas o meses después. Las autoridades están obligadas a llevar a cabo una investigación eficaz Una desafortunada casualidad para nada inducida o que esté relacionada con la actuación de los agentes. El prestigioso forense Curiel considera que la muerte no se habría producido de no ser por la actuación policial, "elemento más claro, objetivo y compatible con la causa que desencadenó la muerte", y desmonta la patraña de la droga, pero que sabrá el presidente de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses. La jueza ha cerrado la investigación, decisión que ha sido recurrida ante la Audiencia Provincial de Málaga, y expertos en derecho apuntan a que se ha saltado la doctrina del Tribunal Constitucional. Decisión contraria a la doctrina judicial "Esta jueza se está saltando la doctrina del Tribunal Constitucional. Cuando se denuncian malos tratos y...
Go to News Site