Cope Zaragoza
El consumo de azúcar se ha convertido en una preocupación constante para la salud, especialmente por su presencia oculta en productos ultraprocesados e incluso en alimentos etiquetados como 'light'. La experta en medicina natural, Carlota Olaizola, ha explicado en Cope Euskadi que este exceso de azúcar “nos destroza”, acelerando el envejecimiento y el deterioro metabólico. Frente a este problema, propone una alternativa natural y sorprendente. La solución que destaca Olaizola es la canela de Ceilán, una especia que describe como la versión “premium” frente a otras más comunes. “Es una especia que tiene un sabor dulce, pero no es azúcar, eso es lo genial”, afirma. Esta cualidad permite añadirla a yogures o postres para obtener un sabor dulce más sutil y sofisticado, sin los inconvenientes del azúcar. Más allá de su sabor, la canela de Ceilán tiene un impacto directo en el metabolismo. Según la experta, actúa casi como un fármaco natural, ya que “disminuye la glucosa en ayunas”. Por esta razón, Olaizola la describe como si fuera “un medicamento hipoglucémico, increíblemente”. Además, mejora el índice HOMA, que mide la resistencia a la insulina, y reduce la hemoglobina glicosilada, el indicador del nivel de azúcar en los últimos tres meses. Estos efectos hacen que sea una aliada para personas con glucosa alta, síndrome metabólico o durante la menopausia. Olaizola subraya que la canela de Ceilán “ayuda a que nuestro cuerpo gestione mucho mejor el azúcar”, lo que la convierte en una herramienta útil para prevenir y evitar la diabetes tipo 2. La experta también ha advertido sobre la relación entre el azúcar y el aumento de peso. “Comer demasiado azúcar hace que tu hígado se haga graso”, explica, un proceso que contribuye al círculo vicioso de más azúcar, más resistencia a la insulina y más acumulación de grasa corporal. Al sustituir el azúcar por canela, se rompe este ciclo y se evitan dichos riesgos. Para incorporar este hábito, Olaizola sugiere un método práctico: empezar por mezclar mitad y mitad de azúcar y canela en el azucarero e ir aumentando progresivamente la cantidad de canela. Esta medida, junto con la reducción de azúcares añadidos y la elección de alimentos de buena calidad, permite “comer dulce sin azúcar” y sin remordimientos.
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