COPE
Manuel Menéndez Valdés tuvo una vida de película, pero su historia había quedado sumida en el olvido. Ahora, los investigadores Luis Arias y Luis Rojo la han recuperado en el libro "Alas y cadenas", una obra que pone en valor la figura de este pionero de la aviación que, paradójicamente, nació en la parroquia castrillonense de Santiago del Monte, a solo 300 metros del terreno que ahora ocupa la pista del actual Aeropuerto de Asturias. Los autores han presentado recientemente esta investigación en Castrillón, agradeciendo también el apoyo del consistorio para rescatar esta historia. En esa presentación estuvieron incluso descendientes de Menéndez Valdés. Los detalles de esta investigación han sido desvelados por uno de sus autores en una entrevista en COPE Avilés. Menéndez Valdés ha sido una figura de gran relevancia en los albores de la aviación. Obtuvo su título en 1912, convirtiéndose en el piloto civil número 5 de España. Su prestigio le llevó a ser director de la primera Escuela Nacional de Aeronáutica con base en Getafe, realizando numerosas exhibiciones en playas y prados de toda España, como en Gijón o en Avilés. La vida de Menéndez Valdés dio un giro dramático durante la Primera Guerra Mundial. Tras el cierre de la escuela de aeronáutica en 1917, se trasladó a Francia para trabajar en la fábrica Renault gracias a su amigo, el también piloto de avión Roland Garros. Sin embargo, a la semana de llegar fue arrestado, acusado de ser espía alemán y, como consecuencia, condenado a muerte. El historiador Luis Arias lo describe como "una personalidad asombrosa". Su salvación llegó gracias a la intervención de personalidades como el rey Alfonso XIII, con quien tenía contacto, y el político avilesino Pedregal. Lograron que el presidente de la república francesa le indultase, conmutando la pena de muerte por trabajos forzados a perpetuidad en la Guayana. Los orígenes de Menéndez Valdés se encuentran en una familia de indianos de Santiago del Monte, lo que le proporcionó un estatus económico que le permitió estudiar ingeniería industrial y conseguir una beca para formarse como piloto en Francia. Su experiencia vital quedó plasmada en sus memorias, tituladas "Siete meses condenado a muerte", que publicó en 1929 con gran éxito y que ahora se reeditan.
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