Cope Zaragoza
Hablar en público no es un don reservado para unos pocos, sino una habilidad que todos podemos entrenar. En un mundo donde comunicar bien marca la diferencia, cada vez más personas buscan herramientas para expresarse con seguridad. Esta es la especialidad de José Fermín Linares, profesor de secundaria y bachillerato en el IES Francisco Nieva de Valdepeñas, que lleva años ayudando a docentes y opositores a transformar sus nervios en confianza. El principal motivo del miedo a hablar en público es, según Linares, la falta de preparación. "Básicamente es porque no nos han enseñado a ello", explica el profesor. Esta carencia provoca que, cuando una persona tiene que enfrentarse a una audiencia, ya sea en una clase, una entrevista de trabajo o un evento familiar, aparezca la vergüenza y el bloqueo. La clave para superar este obstáculo es la práctica. El experto asegura que, aunque muchas técnicas de gesticulación o expresión facial son intuitivas, se pueden perfeccionar. Para ello, recomienda usar las herramientas actuales, como los teléfonos móviles, para grabarse y analizarse. "Es algo que se entrena, es cuestión de práctica, evidentemente", subraya Linares. Ante la clásica pregunta de si un orador nace o se hace, el docente admite que "hay personas que vienen con una determinada predisposición". Sin embargo, recalca que la capacidad de comunicación se puede mejorar de forma indudable. José Fermín compara este aprendizaje con el de los idiomas: cuanto antes se empiece, más fácil resulta, pero nunca es tarde para quienes necesitan preparar la defensa de una oposición o presentar un trabajo de fin de máster. Linares defiende que la oratoria debería ser una pieza fundamental en el sistema educativo. Aunque los planes de estudio ya contemplan la expresión oral como una competencia, "se está trabajando de forma tangencial". El profesor apunta a la falta de tiempo y de formación específica del profesorado como los principales escollos para su correcta implantación. Para un docente, dominar la comunicación es hoy más importante que nunca debido a la drástica reducción de la capacidad de atención del alumnado. "Con un vídeo de 15 minutos que antes captaba el interés, ahora resulta "un rollo" para los estudiantes". Esto obliga a los profesores a prepararse las clases de otra manera para motivar en definitiva desde el primer momento. Una comunicación eficaz también implica adecuar el mensaje al público. El profesor explica que no es lo mismo dirigirse a alumnos de primero de la ESO que a estudiantes de segundo de bachillerato que preparan la selectividad o a adultos opositores. Es necesario "cambiar el lenguaje, el modo y hasta las ironías que utilizas" para garantizar que las ideas clave se queden grabadas en la memoria del auditorio. Para quienes deben enfrentarse a una exposición, Linares ofrece una técnica "muy básica y sencilla": la visualización positiva. Su consejo es tomarse un momento un par de días antes para ensayar mentalmente. "Siéntate tranquilamente, búscate un lugar apartado y visualiza cómo te ves enfocando esa exposición, cómo miras a los ojos a todos y cada uno de los que están presentes", recomienda. Este ejercicio incluye planificar cómo empezar con algo impactante, como un dato o una cifra, y adaptar el tono según la reacción del auditorio. Este ensayo mental debe abarcar hasta el final de la presentación. La idea es concluir conectando con el punto de partida, cerrando el círculo del discurso de una manera cohesionada. De esta forma, concluye el experto, "lograremos seguro tener éxito".
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