Cope Zaragoza
Con la llegada de la primavera y tras los excesos de la pasada Semana Santa, muchas personas se plantean el objetivo de perder peso. Sin embargo, la frustración aparece cuando los resultados no llegan, y es entonces cuando surge la gran excusa: la mala genética. El preparador físico Javi Peña sostiene en Deportes COPE Málaga, como cada miércoles, que, en la mayoría de los casos, el ADN no es el verdadero culpable. Para Peña, el principal error es la falta de constancia y de una hoja de ruta clara. "Vamos comiendo como pollo sin cabeza. Un día hacemos una cosa, un día hacemos otra y así la verdad que es muy difícil", explica el experto. Sostiene que cuando se intenta cambiar el cuerpo durante mucho tiempo sin ver resultados, "te puedo asegurar que la genética posiblemente no sea" la causa. La solución, insiste, es "buscar un plan donde se adapte a nuestra vida". Esto implica comprometerse con una rutina de manera sostenida, al menos "durante 3 meses, 6 meses si verdaderamente quieres obtener resultados", en lugar de saltar de una actividad a otra. Según el preparador, la constancia es lo que finalmente conduce al éxito y permite dejar de culpar a la genética. Otro factor determinante son los hábitos adquiridos desde la infancia, que a menudo se consideran saludables sin serlo. Peña relata el caso de un cliente que no adelgazaba pese a "comer bien", pero cuyo desayuno incluía un zumo envasado. "Se cree que por ejemplo bebiendo ese zumito es saludable porque es de naranja y lo que tiene una cantidad de azúcar y otros ingredientes que no son buenos", señala, demostrando cómo pequeños gestos pueden boicotear un objetivo. La comparación con otros cuerpos también es una fuente de frustración. Peña aconseja usar a otras personas como inspiración, pero medirse con uno mismo como "tu propia referencia". "Para mí, la genética es una excusa y yo creo que debemos de tener un cambio de mentalidad", afirma con rotundidad. Finalmente, el preparador físico pone el foco en el autocompromiso. Anima a "cumplir tu contrato" contigo mismo, ya que el primer paso para el cambio reside en la propia determinación. "Si te comprometes contigo mismo y el primero que falla eres tú, posiblemente le fallas a muchas personas en otro ámbito", concluye.
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