ABC
No son estos tiempos para la moderación, desde luego. Pero -y esto ya lo he formulado alguna vez - cabía pensar que se había aprendido algo de la farsa judicial en que acabó convertida la Pokemon y todas sus derivadas, con lo que implicaba de respeto a la presunción de inocencia y de conceder un cierto espacio a la duda. El problema para Alfonso Villares es que no se le acusaba de corrupción, sino de una supuesta agresión sexual, y como ahí es imposible que pueda existir una denuncia falsa -porque 'hermana yo sí te creo' y bla, bla, bla-, la única conclusión posible es que era culpable. La denuncia como sentencia preventiva, sin matiz ni derecho a la defensa;... Ver Más
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