Faro de Vigo
En Beirut se ha convertido en un privilegio conocer a tus muertos. Es un nuevo tipo de suerte poder constatar la pérdida de tu ser querido con un cuerpo que enterrar. Porque, tres días después del mayor ataque sufrido por la capital libanesa en décadas, hay decenas de familias que buscan a sus seres queridos. La brutalidad del impacto en zonas residenciales y sin aviso previo arrasó con, de momento, 357 vidas y provocó más de 1.150 heridos. "Algunas de las víctimas llegaron en pedazos repartidos en varias bolsas de plástico, que contenían distintas partes del cuerpo", relata Mohammad Chaito, jefe de enfermería del hospital universitario Rafic Hariri. Otras aún no han llegado ni enteras ni partidas, porque sus cadáveres siguen bajo los escombros de sus casas.
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