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El Papa expresa dolor por la violencia desmedida que azota al mundo: "Es un deber moral proteger a los civiles de los atroces efectos de la guerra" | Collector
El Papa expresa dolor por la violencia desmedida que azota al mundo:
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El Papa expresa dolor por la violencia desmedida que azota al mundo: "Es un deber moral proteger a los civiles de los atroces efectos de la guerra"

Como cada Domingo al mediodía, los transeúntes de la Plaza de San Pedro desvía, por un momento, su atención y su mirada de la imponente columnata, de la monumental bóveda y de la conmovedora fachada de la Basílica que conforman uno de los lugares más únicos del mundo, para posarla sobre una ventana, en apariencia ordinaria, pero tras la que aparecerá el Santo Padre, León XIV para dirigir el rezo del Regina Caeli. Después de una catequesis, centrada en la aparición de Jesús al apóstol Tomás, el incrédulo, que es la lectura que nos presenta el Evangelio en este Domingo, el Papa ha procedido a recordar a los mártires africanos con motivo del Viaje Apostólico maratoniano que el Pontífice iniciará este lunes: "Mañana saldré para el Viaje apostólico a África, y precisamente algunos mártires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los mártires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el día del Señor. Es ahí donde se nutre y crece nuestra fe. Es ahí donde nuestros esfuerzos, aunque limitados, por la gracia de Dios se funden como acciones de los miembros de un único cuerpo —el Cuerpo de Cristo— en la realización de un único gran proyecto de salvación que abarca a toda la humanidad. Es a través de la Eucaristía que también nuestras manos se convierten en “manos del Resucitado”, testigos de su presencia, de su misericordia y de su paz; marcadas por el trabajo, por los sacrificios, por la enfermedad, por el paso de los años que a menudo están grabados en ellas, como también por la ternura de una caricia, de un apretón de manos o de un gesto de caridad." Después del cántico a la Virgen, el papa felicitó la Pascua a las Iglesias orientales que se guían por el calendario juliano que indica este Domingo como Pascua de Resurrección, especialmente se acordó de Ucrania: "A todas esas comunidades les dirijo mi más cordial deseo de paz, en comunión de fe en el Señor resucitado, que acompaño con una oración más intensa por cuantos sufren a causa de la guerra, de modo particular por el querido pueblo ucraniano. Que la luz de Cristo lleve consuelo a los corazones afligidos y refuerce la esperanza de paz. ¡Que no disminuya la atención de la comunidad internacional hacia el drama de esa guerra!" Un dolor que ha expresado también por su querido Líbano: "También estoy muy cerca del amado pueblo libanés en estos días de dolor, de miedo y de esperanza invencible en Dios. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia de toda persona y reconocido en las leyes internacionales, comporta la obligación moral de proteger a la población civil de los atroces efectos de la guerra. Exhorto a las partes en conflicto para que cese el fuego y busquen con urgencia una solución pacífica." El Papa no se ha quedado en esas guerras, con más atención mediática, sino que también se ha detenido a observar esas guerras que son cruentísimas y fraticidas como la de Sudán, a pesar de que no acapare titulares: "El próximo miércoles se cumplen tres años del comienzo del sangriento conflicto en Sudán. ¡Cuánto sufre el pueblo sudanés, víctima inocente de ese drama inhumano! Renuevo mi llamamiento urgente a las partes beligerantes para que acallen las armas e inicien un diálogo sincero, sin condiciones previas, dirigido a detener lo antes posible esa guerra fratricida." León XIV ha pedido a los fieles que le acompañen son sus oraciones en el viaje que le llevará a recorrer cuatro países de África (Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial) durante diez días.

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