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Es fácil asomarse a la ventana una mañana de enero, ver la escarcha en el coche, sentir el viento helado en la cara y pensar: "Vaya invierno estamos pasando". Nuestra percepción del clima suele ser terriblemente local; sin embargo, mientras nosotros nos abrigamos para combatir el frío estacional , el termómetro global cuenta una historia muy distinta. Y si queremos saber cómo de "frío" ha sido realmente este invierno, el mejor lugar para preguntar no es nuestra calle, sino la cima del mundo, es decir, el Ártico . Un empate técnico. Cada año, durante los meses oscuros y gélidos del invierno boreal, el océano Ártico se congela, expandiendo su capa de hielo hasta alcanzar su máxima extensión anual. Algo que se produce normalmente entre febrero y marzo. Pero este año los datos de control de esta expansión del hielo han apuntado a que el tope invernal del hielo marino ártico fue alcanzado el 15 de marzo de 2026 con una extensión que llegó hasta los 14,29 millones de kilómetros cuadrados. Este es un número que de manera aislada puede parecer que es una gran cantidad de hielo la que se ha formado, pero la realidad es que 2026 ha empatado estadísticamente con el mínimo histórico registrado en el año 2025. En Xataka Durante miles de años, el Ártico ha sido el gran almacén de CO2 del planeta. Eso acaba de cambiar Es un problema. Aunque la extensión de este año es nominalmente inferior por apenas 0,02 millones de km² respecto al año pasado, el NSIDC considera un "empate técnico" cualquier fluctuación dentro de un margen de 40.000 km². En otras palabras: nunca habíamos encadenado dos inviernos con tan poco hielo en el Ártico desde que existen registros satelitales desde 1979. Es un problema. Para entender por qué debemos preocuparnos, hay que mirar hacia atrás. Aquí los climatólogos suelen utilizar la media del periodo 1981-2010 como referencia base, y si comparamos el máximo de este 2026 con esa media histórica, la realidad es que nos falta un trozo de hielo del tamaño de 1,3 millones de kilómetros cuadrados. Hablamos de una reducción de entre el 8% y el 10% de la superficie helada, y para ponerlo en perspectiva, es como si hubiera desaparecido un bloque de hielo equivalente a la superficie de España, Francia y Alemania juntas. Algo que confirma una tendencia que ya apunta a una pérdida de este tope máximo de un 12% por década desde finales de los años 70, ya que el hielo no se está recuperando, sino que se va retirando sistemáticamente. No solo es cantidad. El drama del Ártico no se lee únicamente en dos dimensiones, sino también en tres, ya que el grosor es fundamental en esta situación. Y para medirlo entra en juego la misión ICESat-2 de la NASA, que ya ha 'visto' como gran parte del hielo actual, especialmente en el mar de Barents y el mar de Okhotsk, es mucho más fino que en décadas pasadas. Un hielo más delgado es una mala noticia, puesto que significa que es mucho más frágil y se fractura antes con las tormentas primaverales y, lo que es más crítico, se derrite mucho más rápido en verano. En Xataka La Antártida estrena su "Bóveda del Juicio Final": un santuario a -50 °C para salvar la memoria de los glaciares Sus consecuencias. Este último punto es fundamental, puesto que ver cómo el máximo invernal cae es una mala noticia, puesto que la debilidad estructural de ese hielo garantiza que, cuando llegue el verano, el deshielo será más agresivo. Y si seguimos avanzando en esta cadena de sucesos, nos encontramos al final que el océano oscuro va a poder absorber una mayor cantidad de calor solar por lo que calienta aún más las aguas y dificultará la formación de hielo en el invierno siguiente. Al final estamos viendo un ciclo vicioso de manual. Imágenes | Cassie Matias En Xataka | China ha convertido el Ártico en su particular "Canal de Panamá". Y eso explica la obsesión de EEUU con Groenlandia - La noticia ¿Crees que hemos tenido un invierno frío? El hielo marino del Ártico tiene cosas que decirte fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
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