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Se adelantó en el remate a Araujo, todo un mastodonte del juego aéreo el uruguayo, para hacer el primero del Barcelona ante el Espanyol y, acto seguido, recorrer el fondo del Camp Nou con los brazos abiertos y una mirada desafiante. Después de un alegre abrazo grupal, siempre con Lamine escoltándole, Ferran Torres se plantó ante la grada e hizo el clásico gesto con el que los futbolistas pasan facturas. «Siempre suele haber ruido externo alrededor de mí, muy pocas veces para lo bueno. Les jode», se justificó el internacional español con un doblete en el bolsillo, el derbi ya finiquitado y la Liga encarrilada. El numerito estaba en parte justificado pues el siete azulgrana cercenó el sábado una sequía... Ver Más
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