Ultima Hora Mallorca
La Serra de Tramuntana se ha convertido en una trampa. Si entras allí, en su serpenteante carretera, ya no tienes salida hasta Dios sabe cuándo por culpa de los ciclistas. Para ir a Banyalbufar ya tardas hora y media si antes tardabas 45 minutos: tienes que dejar que unos tipos a bordo de una bicicleta te digan cuándo puedes pasar. Al final, dejan incomunicados un montón de pueblos porque hay que potenciar el cicloturismo, que es lo que nos da de comer, nos dicen. Pero los vecinos y los que somos de allí estamos atrapados en esa carretera. ¿Qué ocurrirá el día que tenga ur ir una ambulancia? La carretera de la Serra es un laberinto del que apenas se puede salir, ya sean coches de alquiler, ciclistas invasivos o motos que hacen las curvas jugándose su vida y la tuya. Y lo digo con todo el dolor de mi corazón, que soy de Andratx y los mejores momentos de mi vida, mis tesoros, están allí en la montaña mirando al mar. Tengo un escondite secreto que me niego a revelar. Allí llevamos 25 años escondiéndonos, paseando por sus callejuelas, comiendo en nuestro restaurante más preferido del mundo. Tenían un tumbet maravilloso, una porcella excelsa, de postre greixonera de brossat. El año pasado el dueño se jubiló, adiós a la cocina mallorquina, a las berenjenas rellenas en esta terracita con techo de cañizo, con vistas al pueblo, a lo lejos el mar. Ahora lo ha cogido un tipo que hace ‘cocina fusión’ con antipasto y tajini de lentejas. Es abril y ya sé que no puedo ir a mi pueblo. Otro trozo de isla perdido. Para los residentes de Valldemossa, salir de allí en bus es una temeridad, los turistas copan los asientos. Vivimos del turismo pero, de verdad, qué mala vida nos están dando.
Go to News Site