Ultima Hora Mallorca
«¡Muñequita mía, santa Moneta, preciosa!». A mitad de los años ochenta y hasta principios de los noventa, los visitantes del cementerio de Palma escuchaban unos llantos y alaridos que, a los que no los conocían, les causaban una auténtica conmoción. Era 'el tío Quinini', un patriarca gitano que fue alcalde de Son Banya y que durante años vivió junto a su tumba de su mujer. Esta es la crónica de una desgarradora historia de amor que perduró hasta la muerte de Eusebio Amaya.
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