GENTE
“Documentos, por favor”, nos solicitan seis recepcionistas luego de citarles nuestra identidad y anunciarnos. “Ah, okay, gracias”, confirman cinco segundos después, tras chequear. “Sucede que ya hubo varios colegas suyos que quisieron entrar con sus nombres”, nos explican descendiendo uno de los veintitrés escalones que conducen al salón Montecarlo y antes de que un guardaespaldas […]
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