Diario de Noticias
El alemán Max Planck fue uno de los grandes físicos de comienzos del siglo XX, de hecho está considerado el padre de la mecánica cuántica. Cuando daba diversas conferencias por Alemania iba repitiendo siempre los mismos conceptos y las mismas ideas, así que en una ocasión, y aprovechando que en aquellos tiempos las personas no se conocían por la cara, su chófer le propuso dar la conferencia en su lugar. Es una buena idea: uno descansa, otro se divierte. En la ciudad de Múnich, donde se realizaba la exposición, ocurrió algo interesante. A un asistente del público, profesor de física, se le ocurrió plantear una cuestión. Justo cuando Planck se había tomado su día de asueto. No hubo problema; el avispado ponente respondió con agilidad: “Nunca me hubiera imaginado que en una ciudad tan avanzada como Múnich plantearían una pregunta tan sencilla. Le pediré a mi chófer que responda por mí”.
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