La Opinión de Murcia
Íñigo Vélez ha caído de pie en el FC Cartagena. Su llegada fue casi de casualidad, porque a Arias le faltaba el famoso documento para entrenar, pero a veces el fútbol funciona así, y lo que empieza como un remiendo acaba convirtiéndose en el punto de inflexión que una temporada necesitaba. El preparador vasco, en apenas unas semanas, ha convertido la solidez defensiva en la piedra angular de un equipo que ha pasado de la incertidumbre a mirar de frente los puestos de play off. Íñigo Vélez ha instaurado el ‘unocerismo’, partidos cerrados, controlados, con el rival incómodo, resueltos con la mínima ventaja pero con la máxima eficacia. Un credo sencillo de enunciar, pero difícil de ejecutar.
Go to News Site