Faro de Vigo
A Lomba volvió a vestirse de gran escenario para uno de esos partidos que trascienden la simple disputa de tres puntos. El Arosa-Compostela, duelo entre los dos primeros clasificados de la Tercera RFEF, recuperó el pulso de una rivalidad histórica del fútbol gallego y convirtió el estadio vilagarciano en el epicentro de una tarde de ambiente extraordinario, con gradas llenas, largas colas en los accesos y una afición entregada desde mucho antes del inicio.
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