El Periódico Extremadura
Todavía se desconoce cuándo será el momento exacto en el que las dos infraestructuras fundamentales para vertebrar el centro-oeste provincial estarán concluidas, pero lo que es evidente es que van a ser una vía rápida para visitar el país vecino, ya sea por turismo o por negocios. En el momento en el que el puente de Cedillo sea transitable (se está a la espera del comienzo de las obras tras la consignación del contrato) y que la futura variante de Malpartida de Cáceres abra al tránsito de vehículos, el tramo entre la capital provincial y las playas portuguesas más cercanas va a bajar de las tres horas y media. Actualmente, el trayecto se acerca a las cuatro horas. Esto se debe a que el viaducto sobre el río Sever va a permitir reducir en unos 15 minutos el tramo, y que en los apenas 11 kilómetros que tendrá de longitud la M-30 de Cáceres desde la rotonda de la A-66 hasta el cruce de Arroyo de la Luz los viajeros se van a ahorrar en torno a cuatro minutos.
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