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Magallanes y Elcano: la gesta que cambia el mapa del mundo para siempre | Collector
Magallanes y Elcano: la gesta que cambia el mapa del mundo para siempre
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Magallanes y Elcano: la gesta que cambia el mapa del mundo para siempre

En el siglo XVI, las especias son el petróleo y el iPhone de la época. El clavo, la canela o la nuez moscada valen su peso en oro, no solo por su capacidad para conservar alimentos y maquillar el sabor de la comida en mal estado, sino como símbolo de prestigio y poder. Poseerlas en la mesa es una ostentación de estatus, una mezcla de dinero, poder y obsesión que mueve las mayores fortunas. En este contexto, dos potencias se han disputado el dominio de los mares: Castilla y Portugal. Los portugueses han controlado la lucrativa ruta de las especias rodeando África, lo que les otorga una ventaja estratégica y comercial inmensa. España ha necesitado de forma urgente una ruta alternativa para no quedarse atrás en una rivalidad geopolítica donde cualquier intento de usar el camino portugués se exponía a un bloqueo o un ataque directo. Aquí entra en escena Fernando de Magallanes, un experimentado marino portugués con profundo conocimiento del negocio de las especias en Asia. Tras ver su proyecto rechazado por la corona de Portugal, Magallanes cambia de patrocinador y presenta a Castilla una idea revolucionaria: llegar a las islas de las especias navegando hacia el oeste. Su convicción es absoluta: “Reafirmo con rotundidad que puede llegarse al este navegando hacia el oeste”. La expedición ha partido en agosto de 1519 desde Sevilla con cinco naos y una tripulación de más de 200 hombres. A bordo de cajas de madera que hoy nos parecerían increíblemente pequeñas, la vida es un infierno: hacinamiento, ratas, agua podrida y comida salada. La navegación depende de la latitud, pero el gran drama es la longitud, un misterio que convierte el viaje en una apuesta a ciegas sin posibilidad de rescate. Tras meses de navegación, la expedición ha pasado el invierno en la Patagonia, donde el frío extremo, la escasez de provisiones y la falta de resultados minan la moral. La desconfianza hacia el capitán portugués crece entre la tripulación mayoritariamente castellana, como se ha descrito sobre la cruda realidad de estos viajes: “Tenía incluido el hambre, el escorbuto, los motines, la posibilidad muy seria de no volver a ver tu tierra jamás”. El motín ha sido de una gravedad extrema, liderado por capitanes de otras naves como Juan de Cartagena. Magallanes, demostrando un carácter implacable, ha sofocado la rebelión con mano de hierro: ha ejecutado a uno de los capitanes y ha abandonado a otro cabecilla en la costa. Con esta demostración de fuerza, restituye su mando y ordena continuar la búsqueda del paso. La perseverancia ha dado sus frutos cuando la flota ha encontrado finalmente el laberinto de agua que hoy conocemos como el Estrecho de Magallanes. Atravesarlo ha sido una odisea de semanas, pero el éxito se ha visto empañado por un duro golpe: la nao San Antonio deserta y pone rumbo de vuelta a España, un acto que siembra la duda en el resto de la tripulación. Tras superar el estrecho, se adentran en un nuevo océano al que bautizan como Pacífico, un nombre engañoso para la que ha sido la etapa más brutal del viaje. La inmensa distancia sin escalas, la falta de viento y el hambre se han unido a la aparición del escorbuto, una enfermedad que ha diezmado a la tripulación por la falta de vitamina C. Después de una travesía desesperante, la expedición llega por fin a las islas Filipinas. Allí, Magallanes comete un error fatal de cálculo político. En un intento de forjar alianzas y demostrar su poder, se involucra en una disputa local y decide atacar al jefe de la isla de Mactán, que se negaba a someterse. El combate se convierte en una trampa. Confiado y con pocos hombres, Magallanes lidera el ataque en aguas pantanosas que dificultan la maniobra. Magallanes es herido y rematado durante la retirada, y su cuerpo nunca ha sido recuperado, dejando a la expedición sin su líder en el otro extremo del mundo. Cuando todo parece perdido, emerge la figura de Juan Sebastián Elcano, un marino vasco que ha sobrevivido a todo el viaje. Ante la desmoralización general, Elcano toma el mando de la nao Victoria y toma una decisión que cambia la historia. En lugar de retroceder, Elcano decide continuar navegando hacia el oeste, completar el círculo y regresar a España rodeando África. Su plan es arriesgado, ya que implica cruzar el Índico y bordear la costa africana esquivando los puertos y las flotas de Portugal, el gran rival. La única opción es seguir adelante para culminar la hazaña. Finalmente, en septiembre de 1522, la nao Victoria llega a puerto. A bordo solo viajan 18 hombres famélicos que parecen espectros, los únicos supervivientes. Sin embargo, en su bodega traen un tesoro: un cargamento de clavo suficiente para saldar con creces todos los costes de la aventura. Más allá de la rentabilidad económica, han traído consigo una noticia invisible que ha cambiado la percepción del mundo. Han demostrado que la Tierra es redonda, que todos los océanos están conectados y que es posible circunnavegar el planeta. Magallanes ha empezado la historia, pero Elcano la ha terminado, cerrando el primer capítulo de la globalización.

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